Cuando el cliente resulta ser un conocido

Llegué al motel me llevé una gran sorpresa, no solo conocía a ese hombre alto y fuerte, era maestro en la universidad y llevaba con el unas clases.

Esta profesión te trae muchas sorpresas, me ha pasado de todo un poco pero hoy les voy a contar de la ocasión que me toco atender a uno de mis maestro de la escuela.

Había estado trabajando de más esa semana, necesitaba todo el dinero que saliera porque estaba juntando para hacer un pago importante así que debo admitir que descuide un poco mis estudios. Había un maestro que yo estaba segura traia algo contra mi, ya que constantemente teníamos problemas y estaba buscando cualquier razón para reprobarme en la materia.

Pues como sacado de una película, ese día no había caído nada de trabajo, al final del día solo tenia una cita, así que me apuré para llegar puntual y atender a mi cliente como se merece, esperando pidiera un extra o algo más para poder desquitar lo que no trabaje. Para no hacerles el cuento largo llegué al motel me llevé una gran sorpresa, no solo conocía a ese hombre alto y fuerte, era maestro en la universidad con el que vivía de pleito, el me vio, se sonrió de una manera entre picara y sarcástica que pensé que se iría en ese momento, pero en lugar de eso me agarró por la cintura y medio tremendo beso, me agarró las nalgas y me dijo: tal vez podamos negociar esas calificaciones, tu dirías…

continuará…