El día que perdí mi virginidad

Llevo en esto de las escort largo tiempo, y tengo tantos relatos que contarles pero me gustaría empezar con el de una chica inexperta en la tierna edad de 15 años. Varias compañeras me han comentado que su primera vez la tuvieron con algún cliente, a diferencia de ellas yo si me estrené con con chico con el que salía en aquel entonces.

En aquel entonces media 1.55 cm, cabello lacio chaparrita morenita, de cara bonita, delgada pocas nalgas pero tetas grandes para mi edad, así que se que más de uno de la jalaba pensando en mis pechos.

Salía con un chico de bella sonrisa, más alto que yo, siempre erguido y muy nalgón. Llevábamos 3 meses siendo novios cuando un día le encontré un condón en la mochila, entre bromas dijimos que habría que usarlo y saber si servía.

Una tarde me preguntó si quería acompañarlo a un motel y ‘checar’ lo del condón, me chispearon los ojos, me excito pensar en tenerlo dentro, hasta ese momento solo habiamos fajado algunas veces.

Fuimos a un motel barato con el dinero que él había ahorrado de sus recreos, su familia era pobre, y me causaba bastante morbo que sus padres trabajaban duro para darle dinero para la escuela y él lo ahorraba para pagar el motel donde me cogería.

Llegamos al motel en un taxi y de camino estábamos muy nerviosos y excitados su pene de 15cm de largo y 5 de ancho en ese entonces estaba erecto, y no podía evitarlo, yo estaba igual cuando al llegar al motel bajó mis pantalones y mis calzones blancos estaban muy mojados de un espeso fluido blanco, nos quitamos el resto de la ropa.

Quedamos al fin los dos desnudos en el cuarto, yo en la cama esperando por esa verga que palpitaba y él parado viéndome.

Se acercó un poco mientras al mismo tiempo abría mis cortas y morenas piernas, descubriendo un coñito negro y depilado, se puse sobre mi y me metió la punta mirándome a los ojos, para después ensartarla toda de un golpe, haciéndome quejar del dolor, la metía y sacaba hasta que ya no pude y le grité-gimí “yaa”, para sacarla de golpe y dejarme descansar.

Me acosté dándole la espalda y él con su verga aún sin eyacular, desesperado me tomó por la espalda segundos después y me penetró acostada. Conforme taladraba me fui levantado hasta quedar como la perrita de 15 años que era, inexperta y mal parada, pero en 4, mis enormes tetas colgaban y hacían un péndulo muy corto y rápido, se agitaban como gelatina. Me cogió así por poco tiempo hasta que me eché hacia él y me senté en su verga.

Ya acostado, yo sin sacarme su pito de la pepa di la vuelta hasta estar sentada frente a él, gemí un poco al rotar con su verga adentro, estando así, empecé a moverme sobre él, mis tetas rebotaban, y él moría del placer, mucho mejor que jalarmela, me dijo, yo hacía gemidos muy agudos, que sonaban como música con el aplauso de mis nalgas morenas sobre su pelvis blanca.

Cuando estaba a punto de venirse, me tomó por el trasero, y sin preguntar me metió bruscamente un dedo en el ano, haciéndome dar un brinco del susto, pero eso no me detuvo y seguí cabalgando sobre su verga, de pronto sentía que se venia, y metió su verga lo más profundo posible, por lo que sintió el fondo de mi panochita y se vino a chorros, pero yo no, seguí montando con la leche adentro, haciéndola escurrir de mi pequeña pepa morena y pelona, provocando un sonido muy viscoso. Cuando me cansé me bajé de él, me recosté en sus piernas, se la mamé unos segundos, como diciendo gracias, y me dormí.

Después de eso me cambiaron de escuela y no nos volvimos a ver.